El Senado vota a favor de la rebaja del IVA veterinario
1 diciembre, 2022

Hace unos años, en una mesa redonda durante un congreso, un compañero me dijo “yo soy veterinario, tu, no”, haciendo referencia a que yo nunca he ejercido la profesión. El comentario, en mi opinión falto de respeto, me supo mal, sobre todo por mi compañero, quien demostró que su visión no alcanzaba más allá de las cuatro paredes de su clínica. Hayamos estudiado veterinaria o seamos veterinarios, poco importa. Lo verdaderamente importante es lo que sentimos por nuestra profesión, lo que nos vincula a ella y cómo desarrollamos nuestro talento y habilidades para dar lo mejor de nosotros en aras de esta profesión que tanto amamos.

Como he comentado en otras ocasiones, la vida me ha llevado por otros caminos que no son el ejercicio de la profesión para la que estudié. Sin embargo, tengo la suerte de llevar más de 30 años vinculado al sector de clínicas veterinarias de animales de compañía. Siempre me ha fascinado y atraído el trabajo que realizan mis compañeros. Pero si debo ser sincero, nunca tanto como durante los últimos 3 años. ¿Por qué? Pues porque, por primera vez en mi vida, tengo perro. Quisiera compartir con vosotros los 5 motivos por los cuales creo que los veterinarios que ejercéis la medicina de animales de compañía, os merecéis el reconocimiento de la sociedad que, a mi entender, en estos momentos no se da como debería:

1.- Una vida entera estudiando: a mí me costó mucho esfuerzo sacarme el título en 5 años. Doy un valor enorme a los profesionales que, para ejercer su profesión con éxito, deben reciclarse continuamente, actualizarse estudiando las últimas novedades. El veterinario es uno de esos profesionales que, si no estudia con asiduidad, se queda “obsoleto”.

2.- 24 horas de dedicación: y no me refiero a que esté de guardia 24h. Me refiero a que os lleváis los casos a casa, vuestra mente no deja de pensar en cómo estarán vuestros pacientes, cómo evolucionará ésta o aquella cirugía, cómo afrontar esa patología,  …..

3.- Velando por la salud de las personas: el veterinario detecta, controla y aconseja sobre las muchas enfermedades zoonóticas (psitacosis, leishmaniosis, ehrlichiosis, giardiasis, ….) que pueden afectar a las personas. Velar por la salud de las mascotas es velar por la salud de la sociedad.

4.- Económicamente no suficientemente reconocidos: y no me refiero a los salarios. Me refiero a que muchos propietarios de animales de compañía no dan el valor que merece el servicio que ofrecéis. Me explico: ¿cuántos de vosotros cobrando la visita a un precio de “mercado” recibís el comentario “qué caro!!”? Y yo pregunto, ¿cuánto cuesta la hora de mano de obra en un taller mecánico? ¿qué nos cobra el profesional que viene a casa a cambiar la goma de la lavadora? ¿qué nos cuesta un masaje de 1 hora? Y, a menudo, el veterinario está más de 1 hora con una visita y percibe unos honorarios sustancialmente más bajos que los profesionales anteriormente mencionados. ¿Tiene eso sentido? ¿Es eso justo?

5.- Emprendedores incansables: llevo visitando clínicas veterinarias desde 1992 y, todavía hoy, me maravilla el entusiasmo con el que muchos compañeros afrontáis vuestras inversiones en equipamiento. “Podré ofrecer más servicios, realizar una mejor medicina, ahorrar tiempo a mis clientes, …”. Pensáis, en todo momento, en invertir en aquello que os ayude a ser mejores veterinarios.

Ahora que tengo a Nut (mi Teckel Mini) doy todo el valor al trabajo que realizáis. Cada vez que la llevo a mi veterinaria, experimento cuán importante es vuestro trabajo, no sólo para la salud de la sociedad sino, sobre todo, para la satisfacción y tranquilidad de mi familia y el bienestar de Nut.

Yo os animo a que no dejéis nunca de poner en valor vuestro trabajo, éste es mucho mayor del que creéis.

Este año que empieza debe marcar un punto de inflexión en la situación actual. Trabajemos todos juntos por el bien de nuestra profesión. Os deseo Feliz 2023!!!