El control de la glucosa posoperatoria se centra en mitigar el estrés de la anestesia, que desencadena la liberación de hormonas contrarreguladoras (adrenalina, glucagón, cortisol) que promueven la hiperglucemia y la cetogénesis, a la vez que se controla el riesgo de hipoglucemia iatrogénica por ayuno.
Estrategia de estabilización y monitorización
El objetivo principal en el posoperatorio inmediato es mantener la glucemia entre 150 y 250 mg/dL (8,3–13,9 mmol/L) en pacientes diabéticos.
Monitorización continua de la glucosa (MCG): Medir la glucemia cada 30 a 60 minutos durante la cirugía e inmediatamente después de la recuperación. Pasar a medirla cada 4 horas una vez que el paciente esté estable y en recuperación.
Independientemente del sistema de medición utilizado, siempre hay que verificar las lecturas del MCG con un glucómetro portátil calibrado si los valores son <60 mg/dL, >500 mg/dL o no coinciden con el cuadro clínico (glucómetro iPet Pro).
Acceso vascular: Para pacientes críticos que requieren extracciones frecuentes de glucosa, se recomienda un catéter de doble luz para facilitar la toma de muestras sin dolor y minimizar la anemia iatrogénica.
Protocolos para el paciente diabético
El manejo depende de la glucemia de la mañana de la cirugía y de la capacidad del paciente para comer.
1. Ajuste prequirúrgico
Glucemia <100 mg/dL: No administrar insulina. Iniciar una infusión de dextrosa al 5%.
Glucemia 100–200 mg/dL: Administrar un cuarto (25%) de la dosis habitual de insulina matutina. Iniciar infusión de dextrosa al 5%.
Glucemia >200 mg/dL: Administrar la mitad (50%) de la dosis habitual de insulina matutina. Suspender la dextrosa intravenosa hasta que la glucemia baje <150 mg/dL.
2. Manejo de la hiperglucemia posoperatoria
Si la glucemia supera los 300 mg/dL, suspender cualquier infusión de dextrosa. Reevaluar en 30–60 minutos.
Hiperglucemia persistente >300 mg/dL: Administrar insulina regular (cristalina) intramuscular a aproximadamente el 20% de la dosis habitual de insulina de acción prolongada.
Frecuencia: Repetir la insulina regular con una frecuencia no mayor a cada 4 horas (intramuscular) o 6 horas (subcutánea).
3. Regreso a la rutina
Retomar el esquema normal de insulina y alimentación al día siguiente de la cirugía, siempre que el paciente coma. Si el paciente presenta anorexia, mantener la infusión intravenosa de dextrosa e insulina regular cada 6 a 8 horas.
Manejo de la hipoglucemia posoperatoria
La hipoglucemia (glucemia ≤60 mg/dL) es una complicación frecuente en pacientes pediátricos, en aquellos con sepsis o tras la atenuación de una derivación portosistémica (DPS).
Intervención de emergencia:
Bolo: 0,5–1 mL/kg de dextrosa al 50%, diluida al menos 1:2 a 1:4 con líquidos isotónicos, administrada por vía intravenosa durante 5 minutos.
Mantenimiento: Iniciar una infusión continua de dextrosa al 2,5% a 5% en una solución electrolítica balanceada.
Casos refractarios (p. ej., síndrome de Sjögren primario): Si la hipoglucemia persiste a pesar de la administración de dextrosa, se puede considerar la dexametasona (0,03–0,1 mg/kg IV), especialmente en perros con derivaciones extrahepáticas.
Terapia con glucagón: En casos de hipoglucemia grave y refractaria (frecuentemente asociada a insulinoma), se puede utilizar una infusión continua de glucagón (ICG):
Bolo: 50 ng/kg IV.
ICG: 5–10 ng/kg/min (hasta 40 ng/kg/min) ajustada para mantener una euglucemia baja-normal.
Caso especial: Posresección de insulinoma
La monitorización de la glucemia es fundamental para evaluar la resección completa del insulinoma.
Aumento intraoperatorio: Un aumento sostenido de la glucemia (aumento medio de aproximadamente 114 mg/dL en perros) tras la extirpación del tumor confirma que se ha resecado todo el tejido secretor de insulina activo. Diabetes transitoria: Aproximadamente el 33 % de los perros desarrollan hiperglucemia posoperatoria tras la extirpación de un insulinoma, y el 19 % puede desarrollar diabetes mellitus persistente debido a la atrofia de las células β normales.
Inducción de insulina: Sólo se debe iniciar la terapia con insulina en el posoperatorio si la hiperglucemia y la glucosuria persisten durante más de 48 horas después de la suspensión de todos los líquidos que contienen dextrosa.
Consideraciones de seguridad y preanalíticas
1.- Hidratación: Asegurar una hidratación adecuada antes de colocar catéteres de muestreo avanzados; la deshidratación puede afectar la precisión de los monitores de glucosa intersticial.
2.- Selección de dextrosa: Evitar usar dextrosa al 5 % en agua (D5W) como único líquido; carece de electrolitos y puede causar hiponatremia potencialmente mortal. Siempre agregar la dextrosa a una solución cristaloide balanceada (solución de Ringer lactato o solución salina al 0,9 %).
3.- Flebitis: Las concentraciones de dextrosa superiores al 10 % son altamente hipertónicas e, idealmente, deberían administrarse a través de una vía central.
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Autor: artículo realizado mediante IA, traducido y revisado por Jordi Gimeno, veterinario