Hace unos pocos meses lancé al mercado unas nuevas sondas uretrales Foley con tecnología hidrófila (https://www.jordigimeno.com/nueva-sonda-foley-de-jordi-gimeno/). Cada día son más los compañeros que me comunican lo bien que van dichas sondas. Navegando por internet, he encontrado varios artículos sobre el uso de sondas Foley. Los he agrupado para escribir este artículo.
Usos de las sondas Foley en perros:
Retención y obstrucción urinaria: aliviar bloqueos causados por cálculos uretrales, tumores o traumatismos.
Disfunción vesical neurogénica: tratar vejigas que no funcionan correctamente debido a problemas neurológicos.
Recumbencia: proporcionar drenaje urinario a pacientes recumbentes, lo que facilita los cuidados de enfermería y la higiene.
Ayuda quirúrgica: ayudar en cirugías urológicas.
Monitorización y diagnóstico: cuantificar la producción de orina, obtener muestras de orina estériles, realizar estudios urodinámicos y llevar a cabo estudios de contraste urinario.
Desviación de la orina: desviar temporalmente la orina para permitir la cicatrización de una uretrostomía si existe riesgo de fuga a los tejidos circundantes.
Consideraciones para la colocación de sondas Foley en perros:
Tamaño de la sonda: se debe seleccionar la sonda más pequeña que permita un drenaje eficaz. Para perros pequeños, se utilizan habitualmente sondas Foley de 5Fr o 6Fr (French). Yo comercializo 6Fr, 8Fr y 10Fr.
Material: A menudo se prefieren las sondas Foley de silicona debido a su suavidad, flexibilidad e inercia biológica, lo que permite una colocación atraumática, una irritación mínima y la comodidad del paciente a largo plazo.
Técnica: en perros machos, las sondas se miden previamente desde el prepucio hasta la mitad de la vejiga urinaria. El globo Foley debe quedar completamente dentro de la vejiga cuando se infla; se recomienda insertar la sonda de 5 a 7cm más allá de lo estimado para evitar el inflado en la uretra, lo que puede causar dolor. En perras, la colocación puede ser difícil y a menudo requiere sedación o anestesia. Las técnicas incluyen la colocación a ciegas, la guía visual con un otoscopio o un espéculo vaginal, o el uso de un alambre guía insertado en la sonda de Foley para mayor rigidez. El «método de dos sondas» ha demostrado tener mayores tasas de éxito en perras pequeñas. Colocar al paciente en decúbito dorsal también puede facilitar la colocación.
Mantenimiento y complicaciones de los catéteres urinarios en perros:
Riesgo de infección: Las sondas urinarias permanentes conllevan un alto riesgo de infecciones del tracto urinario (ITU) y de ITU multirresistentes (ITU-MR). El riesgo de infección aumenta linealmente con cada día que la sonda permanece colocada. Sin embargo, las que yo comercializo disminuyen considerablemente este riesgo gracias a la tecnología hidrófila.
Higiene: Se debe recortar y preparar asépticamente la zona alrededor del prepucio o la vulva. Se debe lavar el prepucio o la vulva con una solución antiséptica y se deben utilizar guantes estériles para la colocación. La parte visible de la sonda y el prepucio/vulva se deben limpiar dos veces al día con una gasa empapada en antiséptico para reducir la infección iatrogénica.
Sistema de drenaje: Se recomienda un sistema de drenaje cerrado, con la bolsa de recogida situada por debajo del nivel del paciente. Se deben retirar las pinzas de las líneas intravenosas y las extensiones conectadas a la sonda para evitar una oclusión accidental.
Manejo del paciente: Los collares isabelinos son fundamentales para evitar la retirada prematura, los desgarros uretrales o la automutilación.
Sustitución: No hay un tiempo fijo para la sustitución; las sondas deben sustituirse si su integridad se ve comprometida o si hay infección u obstrucción. La sonda debe retirarse tan pronto como sea médicamente apropiado. Las que comercializo están fabricadas para poder dejarlas puestas hasta 28 días sin riesgo para el paciente.
Contraindicaciones: Debe evitarse el sondaje urinario en pacientes inmunodeprimidos, animales diabéticos o aquellos con antecedentes de infecciones urinarias multirresistentes.
Otras complicaciones: Pueden producirse traumatismos, uretritis, rotura uretral y vesical, y retorcimiento o desplazamiento de la sonda. Las sondas de Foley de permanencia prolongada no suelen ser ideales para el tratamiento paliativo de la obstrucción uretral crónica (por ejemplo, por neoplasia), siendo los stents o las cistostomías con tubo opciones más eficaces a largo plazo.
Aplicaciones gastrointestinales en perros
Las sondas de Foley se pueden utilizar por vía rectal para la derivación fecal o para tratar la diarrea grave en perros.
Indicaciones:
Derivación fecal: Se utiliza en casos de diarrea grave, especialmente diarrea hemorrágica, para controlar la higiene y la comodidad del paciente, especialmente en pacientes recostados.
Colocación y complicaciones:
Técnica: La sonda se inserta hasta la mitad del recto, luego se retira hasta el recto distal hasta encontrar resistencia y se infla el globo.
Complicaciones: Las sondas rectales de Foley en perros conllevan riesgos importantes, como decoloración focal, desgarros serosos en el colon y estenosis colónicas debido a la necrosis por presión del globo inflado. Estas complicaciones pueden provocar constipación y requerir una intervención quirúrgica, como una resección colónica y una anastomosis.
Monitorización: El globo debe desinflarse y la sonda debe moverse con frecuencia para evitar barotraumatismos o necrosis por presión. Se recomienda precaución con respecto al inflado del globo y al manejo general. Las sondas rectales de Foley suelen retirarse una vez que el paciente recupera la movilidad.
Control de hemorragias en perros
Las sondas con globo de Foley pueden utilizarse para controlar hemorragias potencialmente mortales en perros.
Taponamiento: En casos de traumatismos penetrantes profundos, se pueden insertar sondas Foley en el tracto de la herida e inflar el globo para tamponar la hemorragia vascular, como la que se produce por la sección de la arteria y la vena femorales. Esta técnica, aunque se utiliza más comúnmente en medicina humana, se ha aplicado con éxito en casos veterinarios para el control temporal de la hemorragia en perros.
Aplicaciones quirúrgicas en perros
Saculectomía anal: Se puede insertar una sonda de Foley (por ejemplo, 6Fr con un bulbo de 3 cc) en la bolsa anal durante la saculectomía. La tracción constante sobre la sonda inflada ayuda a acentuar la bolsa, lo que facilita su disección y extirpación completa, al tiempo que se preservan las estructuras vitales circundantes, como el músculo del esfínter anal externo y el nervio rectal caudal.