v-gel® Advanced: Dispositivo de vía aérea
20 diciembre, 2022

El reflujo y la regurgitación son complicaciones comunes en la anestesia de perros y gatos. Las secuelas clínicas incluyen esofagitis, dolor postoperatorio, estenosis esofágica, laringoespasmo y neumonía por aspiración. Este artículo analiza cómo identificar, prevenir y manejar el reflujo y la regurgitación en anestesia general.

¿Qué es el reflujo/regurgitación?

El reflujo es el movimiento del contenido gástrico hacia el esófago y puede ser contenido gástrico ácido (pH<4) o bilis (pH>7,5). Los artículos publicados indican que, durante la anestesia, tiene una incidencia de hasta un 70% en perros (1) y de un 33 % en gatos (2); a menudo “silenciosa” y puede causar dolor postoperatorio y formación de estenosis esofágica (3).

La regurgitación es la etapa final del reflujo; peligroso y extremo cuando el reflujo fluye hacia la faringe y, ocasionalmente, hacia la boca y/o la nariz causando problemas clínicos como laringoespasmos y neumonía por aspiración.

Factores de riesgo

Hay una serie de factores de riesgo que aumentarán la incidencia:

1. Posición de la cabeza: la fuerza del sello alrededor del esófago proximal de los músculos cricofaríngeos y constrictores faríngeos estará determinada, en cierta medida, por la posición de la cabeza del paciente. Una cabeza hiperextendida sin apoyo puede reducir la fuerza y aumentar el riesgo de regurgitación.

2. Posición del cuerpo: los pacientes en decúbito lateral derecho tienen más probabilidades de reflujo que los del lado izquierdo, ya que los músculos diafragmáticos que contraen el esófago son más fuertes y más largos en el lado derecho. Los perros pesados colocados en decúbito esternal o dorsal deben ser apoyados con soportes de espuma para reducir también este riesgo.

3. El aumento de la presión intraabdominal, por ejemplo, la inflación del abdomen con gas para esterilizaciones laparoscópicas, puede ejercer presión sobre el estómago.

4. Aumento de la presión intratorácica durante la IPPV. Los cambios inesperados repentinos en el patrón respiratorio durante la anestesia pueden ser un marcador de reflujo.

5. El movimiento del paciente en un plano ligero de anestesia aumentará el riesgo de reflujo (4). Los pacientes deben recibir apoyo para minimizar la distorsión torácica.

6. La obesidad aumenta la presión abdominal y distorsión diafragmática.

7. Razas: una cantidad variable del esófago, relacionada con la raza, se encuentra dentro del abdomen antes de unirse al estómago. La presión intraabdominal actúa con más fuerza sobre el esófago, lo que dificulta la entrada del contenido gástrico desde el estómago. Las especies/razas con un esófago abdominal más largo son más resistentes al reflujo y la regurgitación.

8. Inanición excesiva del paciente. El ayuno durante demasiado tiempo aumenta la producción de líquido gástrico (5) y las recomendaciones ahora son que no más de 5 horas (6) de ayuno es suficiente (no más de 4 horas para pacientes pediátricos y diabéticos).

Síntomas:

Los signos clínicos postoperatorios de reflujo o regurgitación pueden incluir:

• hipersalivación

• tragar

• estiramiento del cuello

• dolor al tragar.

Posicionamiento de v-gel® Advanced en perro

Manejo de la vía aérea:

1.- Tubo Endotraqueal

Un tubo endotraqueal con manguito de baja presión y gran volumen es solo moderadamente eficaz para retener el líquido (7). Colocarlo en la tráquea proximal en lugar de la entrada torácica puede reducir la cantidad de traumatismo traqueal y el volumen de líquido acumulado que se acumula en la laringe, pero esto requiere cortar el tubo para algunos pacientes para evitar un espacio muerto excesivo. Se debe considerar una sonda de drenaje gástrico para ayudar al veterinario a darse cuenta de que se está produciendo un evento de reflujo, pero no hay protección de la faringe/glotis superior contra la aspiración.

2.- v-gel® Advanced (dispositivo supraglótico)

Los v-gel® Advanced se ubican en la faringe, proximal a la laringe, formando un sello alrededor de la estructura de la vía aérea superior. Los dispositivos para gatos y conejos terminan en una punta que penetra en la parte superior del esófago para formar un tapón, lo que agrega resistencia mecánica al líquido de reflujo y evita la regurgitación y la aspiración. Los v-gel® Advanced para perro, tienen un tapón esofágico similar, pero por éste pasa un canal gástrico hasta el conector.

Introducción de sonda gástrica a través de v-gel® Advanced

Este canal brinda protección integral contra el reflujo, separando el esófago y la faringe ventral. Esta disposición proporciona asistencia adicional en el diagnóstico y tratamiento del reflujo antes de la recuperación del paciente.

Apuntes sobre el tratamiento:

El paso de una sonda gástrica a través del canal gástrico de v-gel® Advanced ayudará al drenaje del líquido gástrico en caso de que ocurra un evento de reflujo, y esto se puede dejar drenar de forma pasiva o activa mediante el uso de una unidad de succión o una jeringa. Al comprobar el pH del material, el veterinario puede decidir qué se usa para enjuagar la mucosa, por ejemplo, solución salina isotónica estéril indicada para fluidos ácidos. Las áreas en contacto con el material regurgitado o refluido deben lavarse a fondo, el simple drenaje no brindará una protección óptima contra daños (4). Pero se debe tener cuidado al lavar el esófago, que todo el líquido se succione para no permitir que se acumule en la faringe durante la recuperación. Se pueden utilizar fármacos como la ranitidina, la cimetidina y la solución oral de sucralfato para controlar los signos clínicos en el período postoperatorio.

En resumen:

• El reflujo y la regurgitación son complicaciones comunes en la anestesia de perros y gatos.

• Las secuelas clínicas incluyen esofagitis, dolor postoperatorio, estenosis esofágica, laringoespasmos y neumonía por aspiración.

• Los tiempos de ayuno, el posicionamiento y ciertos procedimientos del paciente pueden aumentar el riesgo de reflujo.

• Si ocurre un evento de reflujo/regurgitación, asegurarse de eliminar todo el material gástrico, lavar la mucosa y administrar medicamentos tópicos cuando corresponda antes de que el paciente se recupere de la anestesia.

Referencias:

  1. Raptopoulos and Galatos 2008
  2. Garcia et al 2017
  3. Epstein and Swirsky 2009
  4. Bradbrook 2011
  5. Cichoki 2008
  6. Savas et.al 2009
  7. Seegobin, R.D., van Hasselt, G.L. 1986

Para más información: jordi@jordigimeno.com