
El estrés, uno de los grandes males de la sociedad occidental. Y los que trabajamos en el sector veterinario de animales de compañía, no somos una excepción, es más, me atrevo a decir que compañeros, ACV’s, recepcionistas… todo profesional que trabaja en una clínica veterinaria está sometido a una presión que a menudo desemboca en estrés y, desgraciadamente, en no pocos casos, en depresión.
En mis años en IDEXX tuve un jefe, un gran jefe, diría yo. Se llama Lou Pollock y siempre nos decía: “chavales, la presión es buena, el estrés es malo”. Trabajábamos bajo una gran presión, pero cuando el bueno de Lou veía que esta era excesiva, levantaba el pie y aplicaba formas de gestión que nos permitían “liberarnos” de esa presión y seguir hacia delante dando lo mejor de nosotros mismos. Estoy convencido de que esa es una de las tareas de un buen líder, no dejar que su equipo pase de la presión al estrés. Lou tenía muy claro que el estrés suele engañarnos, aparece y nos damos cuenta, pero nuestra estrategia, en lugar de desconectar, suele ser tener todo bajo control un poco más, no permitir que nada se escape y acaba pasando factura.
Así es que, si trabajamos bajo presión, es muy recomendable poner en práctica actitudes que ayuden a que esa presión no desemboque en estrés. Te apunto 4:
1. Lee un libro: no sé si soy el más adecuado para dar este consejo ya que me aficioné a la lectura hace sólo unos meses. Pero cierto es que he confirmado lo que mi mujer me ha estado diciendo durante años, “por qué no lees un libro, seguro que te irá bien y lo disfrutarás”. Pues sí, la verdad, me centro en el libro y me ayuda a rebajar mi nivel de presión. ¡Pruébalo!
2. Sal a dar un paseo: hace 8 años que tengo perro, si, no te rías, soy veterinario y no he tenido perro hasta cumplir yo los 51 años. Y uno de los grandes beneficios es que Nut me obliga a pasear cada día y eso es un “chute” de tranquilidad, sobre todo cuando esos paseos son por el campo.
3. Pasa tiempo con las personas que quieres: familiares y amigos son (o deberían ser) fuente de paz. Haz lo posible por estar más tiempo con ellos.
4. Escucha música. Los estudios han demostrado sus efectos para reducir el estrés y aliviar el dolor son considerables, una vez más, al evadirte y entrar en otra dimensión tu estrés se reduce un poco cada vez que lo haces.
Seguro que hay más, pero estas 4 creo que son fáciles de aplicar y a mí, personalmente, me ayudan a que la presión no se convierta en estrés.