8 consejos para evitar el Burnout

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy
28 enero, 2020

Por desgracia, con frecuencia hablo con compañeros veterinarios que me dicen “estoy muy quemado”, “a ver si me vendo el negocio y me retiro”.

El síndrome de burnout se caracteriza por estar “quemado”, desmoralizado o desgastado profesionalmente y es considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad que deteriora la salud física y mental de las personas. Este síndrome aparece como una respuesta al estrés crónico y se caracteriza por actitudes y sentimientos negativos hacia las personas con las que se trabaja y hacia el rol profesional que se desempeña, lo que contribuye a que lentamente se pierda el compromiso y motivación hacia el trabajo.

Nuestra profesión, la veterinaria, es una de las que más presenta este síndrome entre sus profesionales. Es más, por desgracia, somos el colectivo que, a nivel mundial, más casos de suicidio presenta. Esto, entre otros motivos, es debido a que interaccionamos con trabajadores, clientes y pacientes.

Los síntomas psicológicos que provocan este desgaste se presentan en cuatro fases, que van de leve a extrema.

  • Leve. La persona presenta síntomas físicos tales como cefaleas, dolores de espalda o lumbalgias y se vuelve poco operativa. Uno de los primeros síntomas de carácter leve pero que sirven como señal de alarma es la dificultad para levantarse por la mañana o el cansancio patológico.
  • Moderada. Aparece insomnio, déficit atencional, baja capacidad de concentración y tendencia a la auto-medicación. Así mismo en esta fase se presenta el distanciamiento, irritabilidad, fatiga, aburrimiento y la persona se muestra emocionalmente exhausta y con sentimientos de frustración, incompetencia, culpa y autovaloración negativa.
  • Grave. Absentismo, aversión por la tarea, abuso de alcohol y psicofármacos.
  • Extrema. Aislamiento, crisis existencial, depresión crónica y riesgo de suicidio.

Para que puedas evitar que esto te suceda a ti, te propongo una serie de pautas:

  1. Evita la multitarea: haz solo una tarea a la vez. Céntrate en ella y alégrate cuando la termines y empieces otra.
  2. Haz pausas: cuando estés cansado, haz pausas de 5-10 minutos. Camina, bebe un vaso de agua, una infusión, un zumo, haz unos estiramientos, sonríe, haz muecas, siente el aire en tu piel o date un pequeño automasaje. Pon el foco en las sensaciones corporales y abandona la planificación y la rumia por un momento. Permítete poner a cero tu cerebro.
  3. Ante momentos difíciles practica la pausa de la autocompasión: Haz meditaciones de cinco minutos, respira hondo, escúchate. Deja de pensar y siente las sensaciones de tu cuerpo (respiración, latidos del corazón,…). Di a ti mismo “la vida está llena de momentos difíciles y éstos están para ser superados”.
  4. Define en tu agenda aquello que en tu trabajo es importante y urgente (crisis, presiones, proyectos con fechas de vencimiento, por ejemplo) y aquello que es importante y no urgente (planificar, cultivar relaciones profesionales, prevenir problemas). Recuerda aquel lema tan simple pero palmario “lo primero es lo primero” y no te disperses ni quieras abarcarlo todo.
  5. Pide ayuda si la necesitas y delega. Evita la sobrecarga de trabajo. El hecho de delegar o de pedir ayuda no te hace ser un ser inferior. Confía en la gente que te rodea y nunca pienses que eres imprescindible. Todos somos importantes pero, por suerte, nadie es imprescindible.
  6. Cuida de tu cuerpo: duerme 7-8 horas al día. Que nada ni nadie te quite el sueño; y practica ejercicio físico, si es posible, cada día.
  7. Busca motivación constante y procura enfocarte siempre en los aspectos más amenos y positivos de tu trabajo y no en los negativos.
  8. Rodéate de aquella gente en el trabajo que sea positiva: procura evitar las críticas y quejas no constructivas, los rumores, las conversaciones de pasillo. Respecto a aquello que puedas cambiar y mejorar, no te pre-ocupes y ocúpate. Respecto a aquello que no puedas ni cambiar ni mejorar, ¿para qué pre-ocuparte? En vez de darle vueltas en tu cabeza a los problemas cuya solución no dependa de ti, suéltalos, respira y ocúpate en otra cosa.

Estos 8 consejos debes aplicarlos tú, comprometerte contigo mismo. Ahora bien, para conseguirlo, hay herramientas, sistemas de relajación que te pueden ayudar. Yo te recomiendo el “Mindfulness” (https://albasabe.com/mindfulness/). No es una técnica para relajarse, el Mindfulness te ayuda a descubrirte a ti mismo y a sacar lo mejor que llevas dentro. Yo lo practico, ¿y tú? Si te interesa, no te pierdas el próximo artículo del blog.