La toma de decisiones en la empresa

Cada empresa tiene, o al menos dice tener, una cultura, una manera de hacer las cosas. Una de las actividades más frecuentes en la empresa es la toma de decisiones y ésta está regida por esa cultura. ¿Cómo se toman esas decisiones en la empresa? De forma Autoritaria, Democrática, Consensuada o Participativa? En no pocas ocasiones, la cultura, la forma que tienen las organizaciones de tomar sus decisiones, las lleva al éxito o al fracaso.

Jordi Gimeno (8/7/12)

Conozco la cultura empresarial de varios países y hay una frase que sólo he oído, y con mucha frecuencia, en España: “Aquí, esto lo hacemos así”. Detrás de esta afirmación, encontramos la cultura de la empresa, la forma que tiene ésta de tomar decisiones. La forma en que se toma una decisión forma parte de la cultura empresarial y, por eso, modificarla, transmitirla y hacer que los colaboradores la asuman, son tareas que requieren tiempo e inversión.

El Sr. Ignacio Ríos, explica que existen cuatro tipos básicos de estilo de decisión:

1. Directiva: Una persona es la que toma las decisiones de forma autoritaria.

2. Participativa: Es sólo un individuo el que decide, pero después de recoger la opinión de otros colaboradores y haber consultado el resultado final.

3. Democrática: Las opciones se someten a votación y la mayoría gana.

4. Consensuada: Todos se han involucrado y están de acuerdo con el plan de acción.

Todas tienen sus pros y contras, ventajas e inconvenientes. Yo me decanto por una ante decisiones de tipo estratégico y por otra en decisiones de tipo más operativo; más adelante me referiré a ello. Cada empresa tiene su estilo, su cultura pero ¿qué ocurre en una fusión o cuándo entran nuevos directivos? En estas situaciones es cuando dos estilos chocan y puede haber problemas de distinta índole. Es por ello que es altamente recomendable que, ante cualquier cambio de cultura, ante cualquier cambio en el estilo de tomar decisiones, se informe a la organización de forma puntual y precisa para evitar sorpresas, confusiones y malentendidos.

En estas ocasiones, Ríos advierte de que “las organizaciones fallan en acordar y en comunicar el nuevo estilo de decisión”; y añade que “para un directivo será más fácil adoptar un método con el que estar cómodo, pero un grupo de trabajadores puede sentirse perdido al recibir directrices de manera distinta a la habitual”. Los empleados acostumbrados a un estilo de tipo directivo se confunden, o incluso se paralizan, ante unas formas más participativas.

En general, “cualquiera que sea la razón del cambio, para los empleados es complicado aprender un nuevo estilo de decisión”, advierte Nacho Ríos.

A la hora de cambiar la cultura de la toma de decisiones, debemos seguir cuatro pasos:

1.Explicar cómo van ser las nuevas tomas de decisiones

2.Identificar los posibles problemas que aparecerán al pasar del modelo antiguo al nuevo.

3.Señalar las dificultades que pueden darse en las formas de trabajar.

4.Introducir los cambios a través de la comunicación, la estrategia y el feedback.

Para que la organización y sus integrantes, se adapten son la coherencia y persistencia las claves del éxito. Meses después de la implementación del nuevo modelo debemos seguir insistiendo en él y de la misma forma que lo hicimos al ponerlo en práctica.

Antes he comentado que me decantaba hacia un modelo u otro en función de la situación. Pues bien, a lo que me refiero es que, ante decisiones estratégicas del tipo entrar o no en un mercado nuevo, soy partidario del modelo Participativo. Sin embargo, ante decisiones más operativas como el asistir o no a una feria profesional, soy más partidario del modelo Democrático (si el equipo comercial, en su mayoría, está a favor de la asistencia y el presupuesto lo permite, creo que hay que tomar la decisión alineada con la mayoría).

¿Cuál es el modelo de su empresa? ¿Cree que es el mejor vistos los resultados que obtiene? Analice, piense, evalúe y si cree que los resultados obtenidos podrían mejorarse, plantéese un cambio. 

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